Lo que vivió Miles Davis por Mica Hourbeigt

Hace un día terminé de leer la autobiografía de uno de los músicos que, a mí parecer, siempre intentó estar en el presente con lo que ocurría con su vida y la música.

Me parece que el aprendizaje de leerlo a él, y no a un periodista que lo cubrió – aclaro esto porque su biografía está completamente contada desde Miles y no sólo nos abre su realidad de lo que pasó en su historia de vida, sino que también nos confiesa sus pensares, observaciones y conclusiones de todo lo que fue viviendo –  es que me puso a mí en una dicotomía de como sentirme ante semejante personaje. Abiertamente cuenta como le ha llegado a pegar a sus mujeres y como las trataba, como sentía que ellas le pertenecían. Así como también contaba como, luego de pagar su derecho de piso, y ser líder de sus bandas, los integrantes de la misma no tenían ni voz ni voto en lo que sucedía musicalmente, se ensamblaban a partir de lo que Miles quería, y más allá de que luego cada uno adoptaba un rol, era Miles el que siempre daba la orden.  

Me puso en un aprieto porque me parecía leer a un ser único pero que esos defectos lo hacían ser un gran antihéroe, por lo menos para mí, que soy mujer y no podría tolerar que esto ocurriera hoy día, nadie podría ser una inspiración en mi sentir conociendo estos detalles.

Y realmente creo que me sucedió un poco eso con Miles, mi admiración se tornó en entender que simplemente fue otro ser humano de esa época, un gran genio en la música pero no un héroe, no un dios, y entendí que generalmente tendemos a idealizar las personas del pasado y les perdonamos cosas que si vemos que suceden hoy no podríamos perdonar.

De todas maneras no voy a entrar en ese tema, pero lo pongo en la mesa para que el mensaje que sentí entender luego de leer el libro tenga más peso aún, sobre todo porque podría ser muy fácil para mi simplemente defenestrarlo por enterarme de todo esto que hasta este entonces para mi eran datos desconocidos.

Más allá de su música, y su increíble manera de tocar creo que el mensaje que me dejó, él mismo, porque fue su libro, fue lo que quiso dejar escrito para que generaciones nuevas lo lean, es que él nunca se quedó en el pasado. Y lo ves en la línea de eventos que sucedieron en su vida, y lo entendes con el tipo de decisiones que fue tomando.

Primero el entra en la escena para tocar con sus ídolos y aprender lo que había en ese momento, toca con Bird y se mete en la escena. Y luego el empieza a crear y ser la escena, todavía la tecnología no había entrado en el mundo de la música entonces él empezó a buscar distintos estilos en lo que ya conocía, parecía que siempre quería tocar algo que nunca se había tocado.

Esto me dejó pensando, cuánto tiempo perdí en querer pertenecer y buscar entrar en un estilo, simplemente copiando lo que ya es y no extendiendo eso que ya existe con algo más.

Y así fue como fue haciendo su carrera, cuando ya había hecho algo, pasaba a lo siguiente, no se quedaba rumiando una y otra vez el mismo estilo sólo porque fue un éxito, más allá de entender que lo estático es finito creo que su mente buscaba seguir siguiendo en la próxima conquista.

Finalmente en su relato vemos cómo de repente la tecnología entra en escena y lo que siempre fue acústico pasó a ser algo obsoleto, y en vez de contrabajos se tocaban bajos eléctricos, guitarras eléctricas, sintetizadores en vez de pianos.

Esto me tomó por sorpresa, siendo de las más viejas de las generación millenial no puedo concebir la idea de entender este cambio de paradigma en la música. Yo ya nací digital, entonces lo análogo fue un descubrimiento, es hasta casi mágico visualizar un mundo musical sin enchufes, como supongo que debe haber sucedido al revés en aquella época.

Pero cuando la comunidad del jazz luchaba con la tecnología y se encapsulaba en un set estándar de instrumentos acústicos, fue Miles el que empezó a buscar esta fusión, y se abrió de géneros, y se metió con el rock, con el pop, con el rap, el hip hop.

Conté mi impresión sobre Miles al principio de esta nota porque no quería que esto se entienda como una adulación a alguien, Miles no me parece un tipo al cual podría admirar porque no me termina de cerrar todo su ser.

Lo que sí aprendí al leerlo es que lo que ya existe lo puedo amar, pero nunca va a ser enteramente mío, porque no le voy a poner mi plus de la búsqueda, voy a terminar imitando una fórmula que para mi simplemente ES, porque nací y ya estaba pero en algún momento alguien la inventó.Entendí que puedo quedarme en el pasado y ponderar lo que alguna vez fue, sin siquiera haberlo vivido, o puedo buscar, dentro de lo que ya existe un camino dentro de un camino que ya comenzó, o bien empezar un camino completamente nuevo.

Quiero terminar con esta reflexión: casi al final del libro, Miles (terminando la década de los 80s) hablaba de las nuevas generaciones de chicos en el jazz y que le daban lastima. Le parecía triste que a 30 o 20 años que irrumpió tal o cual estilo de jazz, o tal o cual manera de interpretar un solo, buscar escalas, licks, etc. Los jóvenes de ese entonces simplemente copiaban lo que ya estaba hecho, le parecía triste porque no había nada nuevo ahí, estaban tocando algo que ya había muerto. Cuando empecé a estudiar música me especialicé en guitarra en jazz, y fue una frustración porque siempre sentía que a la hora de improvisar lo único que podía hacer era pasar por las escalas y copiar solos que había sacado de “los grandes” para estudiarlos. Claramente nunca fui muy buena instrumentista, y puede que haya mucha gente que lea esto y no esté de acuerdo, pero sentí que no encontraba a mi ser en esas escalas, y en esos solos y creo que de alguna manera Miles tenía razón, no podemos crear nuevas vanguardias si seguimos repitiendo lo que se creó en una vanguardia que sucedió hace 50 años ya. Por más que lo amemos tenemos que soltarlo.