Hacer juntxs como propósito

Por Anamolí

Hace poco viví mi primera experiencia de financiamiento colectivo con mi proyecto de canciones
Anamolí. Hasta último momento antes de lanzar la campaña dudé mucho. Sabía que tenía el
control en mis manos mientras no lo publicara en ningún lado. Pero, a la vez, en ese falso control,
se contrastaba el impulso que venía apurando hacía tiempo de animarme e intentar. Algo así
como arrojarme desde una gran altura, confiando en que la malla invisible e irrompible del
Universo podría acunarme. Y si no, no importaba. Algo aprendería de todas maneras.

Ahora que ya pasó y que todo salió mejor de lo que esperaba, día a día surgen nuevas
apreciaciones de la experiencia. Y a esta altura ya puedo visualizar un hilo conductor: hacer con
otros, hacer juntos, es lo que le da sentido a cualquier intención que tengo adentro.

No lo podía ver tan claramente antes pero hoy lo reconozco: más allá de la nobleza de cualquier
acción que pueda soñar o querer vivir, el real sentido lo encuentro solo si puedo compartirlo con
otros. Es decir, en esa aclaración entiendo por qué el propósito va más allá de la forma, las
características del proyecto que sea. Si es con otros, si se construye codo a codo, lo que sea que
impulsemos tiene sentido en sí mismo.

Hacer con otros nos incluye, no nos deja afuera como individualidades. Por el contrario, nos
llevará a ver muy de cerca nuestro personaje y sus interacciones, a ser más nosotros, quienes
somos de verdad.

Lo hermoso de crear no es menos hermoso cuando lo hacemos “solos”; pero es innegable cómo se
realza el brillo y el color de nuestros sueños cuando hay lugar para la compañía constructiva.

Compartir el proceso de hacer lo que amamos es una fuerza imparable: la fuerza colectiva.